Monólogo en inglés del pensamiento martiano

El Nuevo Herald, June 14 Interview
June 14, 2007

SARAH MORENO El Nuevo Herald El escenario es el Club Cherokee en el histórico hotel El Pasaje de Tampa, los sentimientos son la duda y la resolución, y el personaje es José Martí.

Esta noche en el Wertheim Performing Arts Center, de FIU, el actor cubanoamericano Chaz Mena recreará en su monólogo en inglés ‘Charla’, a Chat with José Martí, la madrugada del 25 de noviembre de 1891 en que Martí llegó a Tampa invitado por los tabaqueros para ofrecer un discurso en memoria de los ocho estudiantes de medicina fusilados por el gobierno colonial español.

El monólogo de Mena llena el vacío que los historiadores no alcanzan a cubrir: esas horas de Martí en solitario, en su habitación, después de una noche de emociones, en que fue recibido por decenas de simpatizantes, bajo una lluvia torrencial, en que departió hasta altas horas con “los pinos nuevos”, los jóvenes de la comunidad cubana tampeña. Al día siguiente pronunciará su histórico discurso, tendrá el primer encuentro oficial con hombres y mujeres clave para su proyecto independentista.
“Van a ver a un hombre angustiado, preocupado, batallando. Tiene dudas porque se pregunta cuál es su función política, qué representa para esos tampeños. Está asombrado de la manera en que lo han tratado, del obsequio que le dieron –una pluma y un tintero de oro–. También sabe que estas personas esperan algo de él y debe responder. Siente que tiene un compromiso”, dice Mena, que a los 6 años de edad conoció por primera vez una biografía de Martí ilustrada con fotos, gracias a su abuelo, un gran martiano y masón, que nació en 1902, el año de fundación de la República de Cuba.

“Mis padres dejaron todo para venir a este país, por unos ideales que se funden con la idea martiana”, dice Mena, que nació en Nueva York y se crió en Miami.
En tertulias familiares en la puerta de su casa de la 27 avenida miamense, entre tazas de café y anécdotas repetidas, que se volvían a contar con la fruición del primer día, presenció Mena esa forma de teatro popular, la historia que se “actúa” de boca en boca, que definió su vocación.

En 1995, Martí fue compañía en el duro invierno ruso del actor, cuando luego de graduarse de una maestría en artes del Carnegie Mellon University, en Pittsburgh, fue a estudiar un postgrado de actuación en la prestigiosa Moscow Arts Theatre, fundada por Stanislavsky y Nemirovich-Danchenko. De una edición en español de la Poesía completa de Martí, repetía: “Verso, nos hablan de un dios/adonde van los difuntos/verso, o nos condenan juntos/, o nos salvamos los dos”.

“Cuando los leía, sentía que no estaba solo, que estaba conectado con mi cultura, porque una de las flores más bellas de mi cultura son los versos de Martí, una reacción a la intolerancia, a la crueldad, a la apatía sobre todo”, dice Mena, que siente que el texto martiano cambia con cada lector, y que a él, que se define como “hijo de la diáspora”, lo ha llevado a un mayor entendimiento de su identidad.

El epistolario de Martí es una de las fuentes para su monólogo. “A través de las cartas se conoce al hombre”, dice. También lo sedujo la obra de investigadores como Enrico Mario Santí –“que dice que debemos pensar a través de Martí, y no sobre él”-, y la de Carlos Ripoll, de este último en especial la noveleta Julián Pérez, que sitúa a Martí en la Cuba de los años 70.

El reto de Mena en esta “Charla” con Martí, que también establece un diálogo con el público, fue cumplir con uno de los requisitos de la organización patrocinadora, Florida Humanities Council, que establece en sus parámetros que se ofrezcan datos biográficos del personaje.

“Hay que hablar del personaje y encarnarlo. Desde el punto de vista artístico eso es difícil, porque, quién va a hablar de sí mismo sin tener una razón”.
En la obra, salpicada con textos martianos traducidos al inglés por Mena, se cuentan los amores de Martí, su testimonio de la esclavitud, el dolor por la separación de su hijo, los encontronazos con su padre, su experiencia en el presidio político y las lecciones que recibió de su maestro Mendive.

“No puedo ser tan pretencioso de intentar alcanzar la psicología de Martí, pero sí tengo derecho a usar mi imaginación como actor, para ver cómo actuaría en su situación”, explica Mena, que tiene experiencia representando personajes famosos en Picasso at the Lapin Agile, y a Lord Byron, en Bloody Poetry.
“Hay que ir más allá de las nociones preconcebidas. No actuar como un gran hombre”, opina Mena.

Y este acercamiento hubiera complacido a Martí que, con humildad, pudo dedicar casi toda la víspera de un día importantísimo en su misión de libertador, a hablar con los hombres, de cualquier raza y credo, que le permitirían hacer realidad su empresa. ¤

smoreno@herald.com

‘Charla’, a Chat with José Martí’, presentado por el Cuban Research Institute, hoy a las 7:30 p.m., en el Wertheim Performing Arts Center, en 11200 SW 8 St. Entrada gratis.

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